San Cristóbal, RD: Desde muy joven, Keymer Manzanillo entendió que el liderazgo no empieza en un cargo, sino en la actitud con la que se sirve. Con una formación sólida en valores familiares, es hijo, padre, esposo, hermano y sancristobalense comprometido con su comunidad. Ha dedicado su camino a formarse y acompañar a otros, convencido de que la política puede ser una herramienta de transformación si se ejerce con humildad, preparación y principios firmes
Con una base profesional en Contabilidad y especializándose en Control Interno, Keymer ha sabido equilibrar la técnica con el compromiso social. Actualmente se desempeña como Auditor de Control Interno en la Contraloría General de la República, apostando por una gestión pública ética, eficiente y centrada en el bienestar colectivo.
Pero su impacto va mucho más allá de lo institucional. En la Juventud Revolucionaria Moderna (JRM), ha sido un pilar de trabajo en equipo, formación y cercanía. Presidió la zona ¨E¨ y región 2 en el municipio San Cristóbal entre los años 2015 al 2022, donde se destacó como un líder que fortaleció a su equipo y creó puentes con la comunidad, especialmente con jóvenes de escasos recursos.
Durante ese tiempo, se convirtió en un facilitador: conectó a muchos jóvenes con oportunidades educativas y laborales, y los guío para comprender las funciones del partido, alentándolos a ejercer sus derechos con conocimiento y dignidad. Más que hablar por ellos, los ayudó a encontrar su voz y a convertirse en agentes de cambio.
Hoy, como vicepresidente de la JRM a nivel municipal, Keymer continúa promoviendo el diálogo y la unidad entre los jóvenes, desde una visión de política abierta, formativa y respetuosa. Su posicionamiento en la JRM Municipal de San Cristóbal no responde a un deseo de protagonismo, sino a una visión más grande: construir un liderazgo joven que escuche, que proponga y que represente con dignidad.
“Creo en el poder de la formación, en la humildad como principio de liderazgo y en la necesidad de ser gestores reales, que conecten con la gente desde el respeto y no desde el protagonismo”, afirma.
A pesar de su labor en diversas obras e iniciativas, Keymer no es de los que buscan reflectores. Prefiere que hablen sus acciones. Ha trabajado en silencio, acompañando a su comunidad, sin necesidad de figurar. En tiempos donde muchos quieren ser vistos, él ha optado por simplemente estar.
Bajo la consigna de “diversidad coexistente”, defiende una política donde todos tengan espacio, donde se pueda disentir sin dividir, y donde el orden y el respeto no sean un límite, sino el camino para construir un liderazgo verdaderamente transformador.